Tu sonrisa, tu risa inaudible.
Tus ademanes con las manos.
Tus ojos resplandeciendo.
Tus saltos inesperados.
Te miras tan tranquila y feliz.
Sonrío y no puedo evitar sentirme infeliz.

Me miras suavemente,
a lo lejos.
Sonríes diferente,
Y aunque no te respondo,
sé que mis ojos lo dicen todo. 

Piensas que es el inicio, pero no es así.
Es un sí con un sabor a no.
Nunca la verdad había sido tan dolorosa.
Nunca una mentira había reflejado tan fielmente la verdad.

Ojalá lo comprendieras.
Ojalá mirarás tu sonrisa y entendieras porque no quiero ser yo.
Porque no te quiero ver donde estoy.
Prefiero que te quedes así,
que no pruebes el doloroso sabor a hiel.
Extinguiré el agua que me fluye,
las plumas que me acarician,
el cálido dulzor que me provocas,
si con ello evito un desastre.

Miedo, ¿de ti o de mí?
¿Cobardía o acaso un sentimiento que sobrepasa a mi yo egoísta?




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