Sentado, frente a mí, lo observo. Y me pierdo. Dejo de escucharle,
porque la imagen que se me presenta es bellísima. El sol toca su rostro y al
hacerlo sus rasgos se suavizan, y al mismo tiempo se singularizan por efecto de
las sombras que el mismo provoca cuando se mueve. Sus cejas se tornan más
gruesas y negras; sus pestañas, espesas y aquellos ojos negros, y luego cafés cuando la luz los mira de frente. Hermosos. De pronto deja de hablar y mira
un punto fijo. Me dejo ir. Nada existe, sino él.
Saudade
"Este paisaje es un manuscrito con la frase más bella suprimida..." Me sentía tan llena de vida. Eras la persona que entendía mi forma de mirar la vida, de amarla y de sentirla. ¿A dónde fue todo eso? ¿Dónde está la felicidad que me inundaba al estar junto a ti? A veces ni siquiera eran necesarias las palabras. La dicha de conocerte me era suficiente. ¿Recuerdas las palabras que repetíamos constantemente? Teníamos el mismo tipo de sensibilidad...era tanta nuestra compenetración que por un instante pude sentir que mi túnel se aclaraba, se disolvía...creí que podía tocarte, que me habías tocado... Me transformaste. Desde aquel momento mi vida no ha sido la misma: vivo en un constante anhelo por regresar a esos momentos.
Comentarios
Publicar un comentario